C. La videovigilancia como género.

1.

La progresiva implantación de la cámaras de vigilancia en espacios públicos, privados, lugares de trabajo, consumo y ocio, convierte ya en "invisibles", las máquinas de visión que están dispuestas a conocer nuestros hábitos, nuestros "tics", pero también nuestros deseos o intenciones. Este "querer saber", convierte a la persona observada en personaje por efecto de la mirada "ficcionante". Nos ocurre a nosotros mismos al observar en una pantalla a aquel que no se sabe observado. Nuestro poder sobre él lo ejercemos imaginando por un momento su vida, su procedencia, pensamos "con curiosidad" porque somos curiosos por naturaleza, por definición, pero pensamos también deseando desenlaces, y este sentimiento es más complejo, más elaborado, ha sido educado.

Mediante una reunión de factores evocadores y narrativos convertimos nuestra mirada en interrogación y esta función poderosa, consigue que nos encontremos ante una situación. Tal es el poder de los mecanismos de narración en los que se basa la comunicación visual trabajando en estrecha colaboración con nuestra capacidad elucubradora. Este sistema de relaciones, a veces inconexo, a veces evidente y diáfano, nos hace pensar en las imágenes videovigilantes como en un género de ficción (interiorizado como un deseo en ocasiones, pero capaz de ser llevado a la realidad en otras).

"Un serial diario que combina el suspense potencial de las imágenes en directo con el circuito cerrado de televisión y la proliferante vigilancia y control global. Con una narrativa no lineal, de final abierto, está basada en descubrir rutinas aleatorias en localizaciones públicas y grabaciones en directo. Lo auténtico y lo ficticio se mezclan".

 

El empleado del videoclub habla con la protagonista en "Guiones cambiados", Atom Egoyan, Canadá, "Normalmente entiendo a la gente. Formo un perfil basándome en lo que cogen. El problema contigo es que no eres consecuente. ¡Mira lo que coges! Musicales, dramáticos, comedias y algo de porno"

 


 

Escribe Paul Virilio al comienzo de su ensayo "Candorosa cámara":
" En 1984, en la segunda Muestra Internacional de Vídeo de Montbéliard, se concedió el gran premio a la película alemana de Michael Klier, Der Riese (El gigante), simple montaje de imágenes registradas por las cámaras de vigilancia automática de las grandes ciudades alemanas (aeropuertos , carreteras, supermercados...). Klier afirma que ve en estos vídeos de vigilancia <<el fin y la recapitulación del arte>>. Mientras que en el reportaje de actualidad, el fotógrafo (el cameraman) era el único testigo implicado en el proceso de documentación, aquí no hay nadie implicado y el único riesgo es ver el ojo de la cámara destrozado por un gangster o terrorista ocasional."

Andrea Zapp. Describiendo su obra en internet "Little sister" (www.azapp.de/littlesister/).

En él encontramos una batería de 27 webcams que nos muestran distintos lugares en tiempo real, lugares reconocibles por lo habitual, por su rotunda normalidad: una calle, un teatro, una cocina, una pecera, un cuarto de baño, todos habitados o deshabitados por sus cotidianos protagonistas.

Un sitcom o serie de situación en la que el espectador diseña la narración seleccionando, activando ventanas con un click y cuyo desenlace viene dado por la duración y atención de la mirada. Se entremezclan las imágenes de circuito cerrado de tv y las webcams; de alguna manera esa mirada privatiza porciones de espacio público (CCTV) y hace públicas escenas domésticas (webcam).
Se reflexiona sobre la diferencia y los límites entre dichos espacios que hoy más que nunca están sujetos a la negociación. A convenios subjetivos para decidir qué se puede ver o enseñar.

 


Der Riese. Michael Klier.
1982-83. Vídeo, color y b/n. 82 mins.

Las cámaras de vídeo están instaladas hoy en día en muchas zonas para vigilancia y control. Como una red invisible se establecen sobre nuestras vidas, están distribuidas sobre calles, aeropuertos, paneles, estaciones, bancos, prisiones, instituciones psiquiátricas y otros lugares, muchas de ellas ocultas. A Michael Klier no le preocupa registrar todas las situaciones de vigilancia para dar una interpretación social crítica de ellas. Lo que refleja este trabajo es la fantasía y pesadilla estas imágenes.
Catálogo Surveillance.

Este proyecto está basado en las muy diversas imágenes de cámaras de vigilancia. De hecho, en Hamburgo, hay unas 3000 cámaras de control remoto con la intención de monitorizar el tráfico y que actualmente cuenta con muchas posibilidades.
Catálogo del Festival del 5º Festival de Vídeo de Vitoria-Gasteiz, 1989. Programa sobre vigilancia.

Habla Virilio a continuación de la eliminación de la subjetividad visual, del establecimiento de un "pancinema permanente" y la conversión de nuestros actos habituales en actos de cine, como si se tratase de una incrustación en nuestro cotidiano devenir de una especie de asimilación mental del hecho de ser observados, desarrollando más adelante la importancia de los mecanismos visuales y fotográficos en la industria y la política de la guerra.

Pero conviene volver sobre la idea descrita al principio, la idea de "eliminación de la mirada subjetiva".

Es indudable que la idea de "percepción" y la de "objetividad/subjetividad" son cuestiones que se ven afectadas cuando hablamos de este tipo de mecanismos automáticos, ojos siempre abiertos cuya función es de registro global, a diferencia de la percepción humana.

Imágenes de Hidden. Michael Nouri. 1987.

Dice el mismo Virilio en "la Máquina de la visión" al referirse a la ojeada instintiva humana:

"...El espacio de la mirada no es pues un espacio "newtoniano", un espacio absoluto, sino un espacio "minskovskiano", un espacio relativo. Tal como había comprendido Rudolf Arheim, la visión viene de lejos, es una especie de travelling, una actividad perceptual que se inicia en el pasado para iluminar el presente, para poner a punto al objeto de nuestra percepción inmediata".

Pero si bien es cierta esta "desaparición de la realización" (en términos de producción audiovisual), existe al menos cierta acción mediadora en la propia elección del lugar que ocupará el ojo tecnológico vigilante, el grado de barrido de que será capaz, la capacidad de enfoque que tendrá en función de aquello que es objeto de vigilancia, así como otros factores que irremisiblemente cumplirán la función específica de ese ojo.

Y existirá asimismo un uso posterior de ese material, que indudablemente será manipulado según convenga, una idea tan cercana a la de montaje que casi está negando la aparente objetividad del dispositivo.

Del film "El hombre y la camára" de Dziga Vertov y la situación que otorga a la cámara como "cine-ojo", nos queda una mirada que aún en el intento de no ser influenciada ni predeterminada, en el intento de mostrar "la verdad" en pantalla, nos regala por efecto de un uso radicalmente moderno, alguno de los momentos más brillantes de la historia cinematográfica, aún evitando en todo el proceso (intentándolo al menos), la acción mediadora. El intento de" sorprender de improviso a la vida", será en cualquier caso la elección de los mejores momentos resultantes de poner aquí o allá el visor y elegir este o aquel encuadre. Más tarde el "cinema verité" como sistema de observación intentará de nuevo mantenerse al margen de la mirada constructora.

En su polo opuesto, el del cine-montaje (Kulechov), encontraríamos el verdadero dispositivo subjetivo, aquel que conforma una expresión de la realidad, y que en el caso que nos ocupa, las imágenes de control en continuidad, serían igualmente susceptibles de ordenar o alterar el orden y suprimir o desvirtuar para narrar, demostrar u ocultar acciones.

Así, encontramos que en la propia idea de necesidad de uso de este tipo de dispositivos de vigilancia, existe una decidida voluntad de dar uso (y por tanto subjetivar) no sólo el resultado de las grabaciones, sino crear las situaciones en las que aquellas tengan el valor o la incidencia deseada.

Vemos de este modo que el fenómeno de la videovigilancia no se limita únicamente a la capacidad práctica del sistema de control, sino a una violenta usurpación de la realidad del sujeto paciente, que sufre una pérdida esencial de sí mismo en este trámite...

Hemos visto en muchas ocasiones como las imágenes descontextualizadas pueden adquirir un sentido contrario al que realmente significan; con una mínima acción de mediación, el discurso se desbarata, el mensaje se desvirtúa y la comunicación queda alterada. Si además hay una alteración del contexto dirigida a potenciar unas u otras características de esas imágenes, se puede construir una ficción.

Es el efecto que adquiere una simple botella de coca-cola presentada en los bodegones que la policía expone tras la incautación de material subversivo. La botella de un refresco junto a armas, munición y dinero, una botella que potencialmente es un cóctel molotov, pero que no es en sí mismo más que una botella, queda registrada como objeto peligroso requisado a los violentos. Una regla por la que cualquier cosa que pusiéramos en el tapete de esa mesa y con el escudo de cualquier policía detrás, sería vista de otra manera, sería entendida de otro modo, haciendo de la capacidad potencial, motivo de sospecha, llevando a la criminalización no sólo aquello que objetivamente es para el uso delictivo, sino todo lo que convenga adjuntar y recontextualizar de modo subjetivo y con la intención de ver más allá de lo que en realidad ha sucedido. Una cámara de vídeo, por ejemplo, en el contexto de un apresamiento de material subversivo, es un objeto realmente peligroso, su brillo y sus potencialidades son como las de un arma.


Iñaki Garmendia. "local HE" vídeo, 5 min.
Programa "Intervenciones TV". 2000.

La sola idea de pensar que la tecnología pueda estar en manos de los desestabilizadores del orden social, político, ciudadano, remite a los momentos más embarazosos del mismísimo "Batman" y otros superheroes atenazados por supervillanos con armas de última generación que desconocemos y tememos. (Los extraterrestres también tienen una tecnología más avanzada pero no tienen la fe o las "agallas" que nos convierten en seres humanos...).

Tanto la iconografía como la estrategia que plantea la narrativa "fantacientífica", dicho sea de paso, está basada en el poder vigilante que sobre las mentes humanas ejercen las entidades biológicas extraterrestres, admitiendo la necesidad del control mental para el sometimiento.

Existe en este sentido el mito de la participación de mentalistas y de psicólogos transpersonales que poniendo en juego prácticas de información subliminal han creado opinión y manejado voluntades de manera interesada. La vigilancia de las mentes puede llegar a ser de una sutilidad endémica.

2.

Las imágenes de una cámara de vigilancia van cobrando identidad con el tiempo, dada su peculiar pregnancia , definición y textura, pero también por su presencia cada vez más habitual en el paisaje de la ciudad, en el mobiliario urbano a través de grandes torres de vigilancia de tráfico o mediante su participación en el diseño arquitectónico...

El reconocimiento por parte del público de estas imágenes como provenientes del dispositivo vigilante, y según esta característica va siendo asimilada, se advierte igualmente la impronta de una mirada recelosa, cargada de subjetividad.

El hecho de aparecer este tipo de imágenes en los noticiarios con una advertencia explícita del presentador de televisión y llamando a la atención especial, cuando este tipo de documento ha servido en la localización de criminales, en la detección de extorsionadores, o en el descubrimiento "in fraganti" de ciertas actitudes, "tiñe" la mirada de cierta carga de excepcionalidad ante el conocimiento de algo secreto, de algo que nos es desvelado por el poder de la técnica y su todopoderosa acción detectora de lo prohibido. Un logro de la tecnología, que nos hace sentir partícipes de esas conquistas y avances de nuestra civilización y que nos mantiene en un lugar seguro, aquel que está resguardado porque siempre hay alguien velando por nosotros, mirando por nuestra seguridad. (Un sistema eficaz, un estado de derecho, una democracia avanzada como gusta decir a los gobernantes...expresiones de autocomplacencia y de...control).

Las cosas cambian cuando se cae en la cuenta de que en realidad, también somos objeto de esa mirada, cuando ese ojo imperturbable se ha metido en nuestra casa o nos hostiga en el trabajo, cuando podemos ser víctimas de una técnica de montaje cinematográfico según la cual se nos adjudique un rol u otro; el papel de terrorista o criminal, el papel de víctima sin sentirlo de ese modo, el papel de chivo expiatorio, de tonto, de violento...

Papeles que se nos han adjudicado sin la capacidad de acceder al proceso de guión ni al total de la grabación y sin ningún derecho a explicar o matizar lo que ha sido nuestro proceder, porque el realizador invisible que controla los mandos está a punto de conseguir un éxito televisivo en franja horaria de máxima audiencia.

3.

"El espectáculo" como situación contemporánea, como estado natural de lo cotidiano, ha encontrado en la proliferación de cámaras domésticas y de vigilancia una mina inagotable de situaciones susceptibles de ser compartidas con el gran público (autentico mercado de voyeurismo furtivo). Hacer público lo privado a través de la trampa, el artificio o la orden judicial, reporta momentos mediáticos de alta intensidad y por tanto altamente rentables.

Los programas de cámara oculta o de "impacto" han proliferado como género televisivo y han acabado de paso con otro mito, el de la calidad de emisión "broadcast". En realidad ha quedado demostrado que la calidad de grabación poco importa si el documento merece la pena por escabroso, pornográfico o delator.

   

Una imagen del vídeo en el que aparecen Montesinos y el congresista Kourl, que recibe un fajo de Billetes

 

La utopía de los primeros videomakers de "Guerrilla television" que imaginaban una democratización de la información a través de la nueva portabilidad de los equipos y del acceso directo a ellos por parte de colectividades y grupos activistas, ha quedado domesticada en el uso "naif" del aparato en cuestión, en el nacimiento de la figura del "videoaficionado" y la adecuación de las posibilidades tecnológicas al ámbito de lo anecdótico o familiar, el ámbito de la intrascendencia o el álbum familiar ahora en videotapes.

Pero si la casualidad quiere que el videoaficionado circule por allí donde se produce la noticia, se convierte en reportero, las imágenes en portada de informativo y el valor del documento tendrá un precio, cuyo valor económico será lo de menos...

 
Paliza a Rodney King
 
Imágnes del Jucicio sobre el caso Rodney King